Inmigración en la Edad de Trump

Posted on: November 14th, 2016
Share on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someoneShare on Google+Pin on PinterestShare on StumbleUponShare on TumblrShare on RedditShare on LinkedInPrint this page
Por Greg Siskind

Como la mayoría de la comunidad de abogados de inmigración, yo creía que Hillary Clinton iba a ser el 45º Presidente y que no íbamos a ver ningún cambio dramático en las políticas de inmigración de nuestro país. Más bien al contrario, yo suponía que, después de la elección de la Sra. Clinton, iba a ser más probable que viéramos reformas a las leyes de inmigración que son tan necesarias. Desafortunadamente, no es el caso y me encuentro considerando de nuevo las políticas de inmigración propuestas por el Presidente electo Trump. Y si usted cree que la inmigración es algo beneficioso para los Estados Unidos (aun si usted no apoya las medidas para ayudar a las personas indocumentadas), hay mucho por el cual hay que preocuparse.

Trump se ha destacado en los titulares por sus planes en cuanto a la inmigración, pero realmente no ha dado mucho detalle. El ha propuesto un plan de 10 puntos que se puede encontrar en el sitio web de su campaña, el cual menciona algunas ideas que sin duda usted ha escuchado hablar:

  • Construir un muro grande en la frontera sureña y proporcionar impuestos sobre las remesas que los trabajadores mexicanos en los Estados Unidos les mandan a sus familias en México.
  • Dedicar billones de dólares al cumplimiento de las leyes de inmigración, lo cual incluye triplicar el número de agentes de ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, por sus siglas en inglés) y construir nuevos centros de detención de inmigración masivos.
  • Acabar con el programa de DACA, lo cual permite que los “Dreamers”—personas que llegaron a los Estados Unidos en la infancia y que han vivido en los Estados Unidos durante muchos años—puedan trabajar y les da protección de la deportación.
  • Prohibir la emisión de visas para personas que vienen de lugares donde no se puede hacer revisión de antecedentes adecuada (ésta es una adaptación de la prohibición de musulmanes).
  • Aplicar mano dura a los empleadores que empleen ilegalmente a los inmigrantes.
  • Restringir los programas de visas de trabajo temporales y cortar el número de tarjetas verdes disponibles.

El llevar a cabo muchas de las propuestas de Trump va a causarles muchos dolores tanto a los contribuyentes de impuestos como a los inmigrantes.

Los costos asociados con sus políticas de cumplimiento de las leyes de inmigración van a explotar el déficit del presupuesto federal. Se estima que el muro costaría por lo menos unos $25 billones de dólares y los impuestos sobre las remesas mexicanas que él cree que cubrirían los gastos, ni se acerca al costo total. El triplicar del número de agentes de ICE y la construcción de nuevos centros de detención también tendrán que ser pagados por los contribuyentes de impuestos, y los trabajadores que van a ser deportados, los cuales pagan mucho más en impuestos que lo que reciben en beneficios, se agrega a los costos.

Y ahora hablamos del sufrimiento de las familias afectadas. Unos 665,000 jóvenes están trabajando legalmente con sus tarjetas de trabajo otorgadas bajo el programa de DACA. Otra vez se les va a voltear su mundo. La mayoría de ellos llegaron a los Estados Unidos en la infancia y crecieron hablando inglés y asistiendo a las escuelas públicas estadounidenses. Muchos ni siquiera se acuerdan del país donde nacieron. El programa de DACA ha permitido que miles hayan podido trabajar y estudiar en la universidad, y hasta visualizar un futuro para sí mismos. Están al punto de ser forzados otra vez a la sombra y pueden enfrentar el exilio a sus países nativos, donde ni siquiera hablan el idioma. También volveremos a ver redadas en los lugares de trabajo, causando que los muchachos, al regresar a la casa después de la escuela, vayan a encontrar que sus papás fueron detenidos y deportados sin aviso.

También vamos a pagar un alto precio si hacemos aún más difícil el acceso a nuestro sistema de inmigración patrocinada por empleadores. Por el lado de los trabajadores de mano de obra no especializada, sin un programa de trabajadores temporales que reemplazaría a los que perdimos a través del cumplimiento de las leyes de inmigración, vamos a ver aumentar los costos de los alimentos en los mercados. Algunas industrias, como las de la construcción y la hospitalidad, completamente dependen del trabajo de los inmigrantes y estos costos también van a aumentar.

A los empleadores les va a faltar el acceso a los trabajadores especializados. Los estudiantes del extranjero en los campos de las ciencias, la tecnología y la ingeniería van a encontrar la puerta cerrada si querían quedarse en los EEUU. Los empresarios que quieran abrir negocios y que eventualmente podrían contratar a trabajadores estadounidenses, van a irse a Canadá y a otros países. El reducir la cantidad de tarjetas verdes disponibles convertirá el sistema en algo no atractivo, a medida que los países que son nuestros competidores van a poder atraer a estas personas talentosas porque van a convencerles fácilmente que los Estados Unidos ni siquiera tiene interés en ellos.

Claro que el Sr. Trump tiene opciones y puede, de acuerdo con la tradición de los mejores políticos estadounidenses, abandonar a muchas de estas promesas. De hecho, él sugirió durante su campaña que estaba abierto a la idea de construir un camino a la legalización para los inmigrantes que no tienen antecedentes criminales y que han estado en los EEUU durante muchos años. Cuando rápidamente fue criticado por Ann Coulter y otros, no lo volvió a mencionar, pero me dejó con la esperanza que haya espacio para la compasión y el sentido común en la Administración de Trump.

Yo sé que muchos están a la expectativa de que lo peor vaya a pasar. Pero espero que el hombre de negocios que acabó de ser la primera persona elegida como presidente sin tener ninguna experiencia ni política ni militar, considere su posible impacto histórico. Espero que quiera ser recordado por tener un impacto parecido al que Nixon tuvo en su viaje a la China y de tal manera alcanza a arreglar el sistema de inmigración donde varios presidentes anteriores fracasaron.